martes, 4 de abril de 2017

Los puentes



Ya no sentirás vergüenza  de ser una chica triste,
ya no pensarás que has hecho algo malo
cuando tu amante se enfade
porque han bajado sus acciones o ha perdido en las carreras.

No agacharás la cabeza bajo los puentes inclinados
ante el recuerdo errático de tu amor
y la huida de las caricias,
no verás el acero envolviendo  los cristales
con las pinceladas borrosas de los edificios
en la lejanía de los crepúsculos que se apagan
donde tu corazón se desmorona
como la última lágrima
de una sirena que vaga perdida 
en la corriente constante del Hudson.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.